El Centro Infanto Juvenil de la Coma fomenta la inserción sociocomunitaria entre 200 niños del barrio

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Durante más de diez años, el trabajo de técnicos y educadores ha convertido el Centro Infanto Juvenil de la Coma en una institución de referencia en la integración sociocomunitaria de niños y jóvenes del barrio. Todos los días, más de 200 niños acuden al encuentro de actividades, juegos y tareas grupales mediante los que aprender a solucionar problemas cotidianos mediante la experiencia. 

 

La edil responsable de Garantía Social y Empleo, Sara Álvaro, visitó ayer el centro para conocer más en profundidad las iniciativas que se desarrollan en este espacio municipal y tomar buena nota de las necesidades que a largo plazo requerirá para convertirse en Centro de Inserción Sociolaboral de Menores.

Actualmente cuenta con tres educadores sociales, un psicólogo, un monitor de ocio y un integrador social, que se encargan diariamente de poner en marcha este proyecto de inserción, ocio y tiempo libre que. Como explican, “este proyecto permite a los niños y jóvenes interactuar entre sí para poder afrontar los retos de la vida por sí mismos aprendiendo habilidades básicas”.

De los usuarios del centro, 70 forman parte de los grupos de atención individualizada de 3 a 12 años y de 15 a 16 años, que acuden por la mañana y por la tarde respectivamente. Allí participan en talleres de reparación de bicis, carricoches o alimentación sana. A ellos se suman los niños y niñas que acuden todas las tardes a jugar al pin-pon o al futbolín, hacer deberes o a pasar un rato en la comunidad.

El centro ofrece además servicios para evitar el absentismo escolar como la ‘Escola Matinera’, con el que todos los días los pequeños aprenden una rutina de desayuno, aseo y asistencia al colegio; también ofrecen acompañamiento a juicios para dar seguridad, confianza y asesoramiento a los jóvenes con este tipo de problemas; animación cultural, apoyo escolar o deportes son otras de las actividades que promueven desde el Infanto Juvenil para detectar problemas o conflictos sociales y, en conjunto, aplicar soluciones prácticas de integración.

Formación desde la afectividad

El objetivo final del centro consiste en lograr que estos niños y jóvenes de Paterna puedan acceder a recursos formativos como las escuelas taller, donde aprenden oficios que les faciliten una salida laboral en el futuro. Todo ello siempre bajo el trabajo en red con los propios niños, padres, educadores y profesores de los centros educativos, de tal manera que la coordinación de las acciones impida el abandono de las rutinas adquiridas.

De esta manera, el centro se ha convertido en una institución cercana y querida por los vecinos del barrio, lo que le ha otorgado un papel de autoridad emocional, entendido como un  modelo a seguir para los pequeños vecinos de la Coma bajo el respeto y la afectividad.

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