El honor de anunciar el inicio de la Cordà 2011

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Vicente Pla cederá la corneta a Juanjo Campos, el paternero que se quemó un 39% del cuerpo en la Cordà de Beniparrell y se ha recuperado

En los minutos previos a la Cordà, los tiradores se acaban de acicalar en la calle Mayor. Se ponen los guantes, sellan sus botas con precinto, se colocan el casco y la adrenalina empieza a subir. Ya nada puede parar cuando comienza a sonar la corneta de manos del ayudante del Coheter Major, Vicente Pla ‘Pollastret’.

Desde hace más de una década se encarga de avisar a los tiradores de que todo está a punto de comenzar, de que enciendan sus mechas porque va a dispararse la traca con la que se iniciará el espectáculo paternero por excelencia: la Cordà.

Pero este año, la función indispensable de avisar a los tiradores de que son los últimos minutos no la realizará ‘Pollastret’. Vicente ha cedido el puesto a un paternero que el año pasado sufrió un grave accidente pirotécnico y que ya se ha recuperado.

Juan José Campos iba a estrenarse el año pasado como tirador en la Cordà de Paterna. Se había hecho el traje, tenía puesto y estaba a punto de cumplir una de sus mayores ilusiones como paternero de adopción. Pero un terrible accidente en la Cordà de Beniparrell, donde acudió junto a otros tiradores paterneros como invitados, se lo impidió. Fue el herido más grave tras la explosión consecutiva de una treintena de cajones y sufrió quemaduras en un 39% del cuerpo, lo que le obligó a estar varios meses en la unidad de quemados del hospital La Fe, donde se llegó a temer por su vida.

Un año después y ya recuperado, aunque no podrá entrar en la Cordà, va a hacer sonar la corneta y va a tener un honor del que muy pocas personas pueden presumir.

PROMESA EN EL HOSPITAL

Hace un año, el ayudante del Coheter Major así se lo prometió cuando fue a verlo al hospital. “No lo conocía de nada, pero cuando fui a verlo al hospital se emocionaba mucho cuando iba gente de Paterna y tiradores de la Cordà. Le prometí que si el año siguiente estaba bien, tocaría la corneta”, explica Vicente, que añade que aunque no va a ocupar el puesto este año está muy ilusionado de que lo haga Juanjo “porque es algo que no se le va a olvidar en la vida”.

Cuando le hizo la promesa, Juanjo estaba en la UCI con mucha medicación y recuerda que al principio pensaba que lo había soñado. “Le tuve que preguntar a mi mujer si eso había pasado de verdad y cuando me dijo que sí no podía parar de llorar”, comenta y avanza que, aunque no pueda tirar cohetes en la Cordà, no faltará para pintar la calle, cargar cajones y “hacer todo lo que pueda por la Cordà de Paterna”.

Y es que, a pesar del grave acciden te que sufrió, considera que fue un hecho puntual y fruto de irresponsabilidades de los organizadores, pero defiende que en la Cordà paternera prima la seguridad por encima de todo y es una de las tradiciones más arraigadas de la Comunidad.

Para Juanjo, que pertenece a la peña de cohetes Quasipenya, es todo un honor ser el responsable de avisar a los tiradores de su puesta a punto y sólo de pensarlo se emociona. Porque aunque entrar en la Cordà es algo que no se plantea, no sólo por la sensibilidad que ahora tiene su piel sino también por su familia, podrá ser una de las piezas fundamentales para que la Cordà suene, desde el toque de la corneta, con el ritmo que la hace única.

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