La Dipu és bona

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Ahora está de moda hablar de las diputaciones, y no bien precisamente, ya que desde que se crearon las comunidades autónomas, las diputaciones se han convertido  en una especie de monstruo tragasables que nadie sabe para qué sirven si no es para que los partidos coloquen a sus excedentes electorales en forma de diputados o asesores.
 

Lo sabe bien Sonia Borruey quien después de no haber salido como diputada autonómica fue recompensada por el aparato alartista con una especie de jefatura de coordinación de los asesores del PSPV.
Después ha venido el candidato de las botas de siete leguas, Alfredo P. Rubalcaba quien dio con la mayor, -nos cuestan mil millones, hay que eliminarlas- y abrió el debate, porque lógicamente se refería a lo que nos cuestan en sueldos, no creo que se trate de eliminar el poco, pero buen papel que las diputaciones hacen por las poblaciones más pequeñas.
Sin embargo, hay que recordar la última obra que la diputación hizo en Paterna, porque que fue muy sonada, todo un ejemplo de despilfarro e insostenibilidad económica, la construcción de un puente entre Manises y Paterna.
Los entonces diputados Crespo y Borruey rivalizaron en pedir más y más adornos y fruslerías para el puente y sus aledaños, dando por resultado el puente colgante más caro jamás construido ya que, según dicen, llegó a triplicar el precio inicial de licitación.
De aquellos polvos estos lodos, un bulevar con dos fuentes luminosas, dos, y unos gastos que, a los de la obra,  hay que añadir los de mantenimiento.
Más recientemente nuestro alcalde que tampoco ha logrado salir como diputado a Les Corts, se ofreció como diputado provincial siguiendo la costumbre de que un concejal de Paterna lo sea, ya que antes lo habían sido Francisco Borruey y luego Elena Laguna.
Pero en estas llegó el presidentísimo Rus y mando a callar, dando un sonoro portazo en sus pretensiones, abochornando públicamente a Lorenzo Agustí  mandándole “recaditos” a través de la prensa: “a ver qué quiere ser este chico cuando sea mayor”.
Pero hete aquí que después de la campaña de descrédito a que se ha visto sometido Lorenzo Agustí por el poder provinciano del PP, la principal asociación empresarial valenciana, AVE, le invita a participar en una charla en la que Agustí se la devuelve doblada a Rus bajo el argumento de que “las diputaciones no tienen ningún futuro”. Gran revuelo en el stablishment pepero que acusó el golpe en los morros.
Lo que ha pasado después tiene que ver con la cercanía electoral y es el hecho de que el alcalde haya “matizado” sus palabras, tanto que el mismísimo presidente de la Diputación se ha dignado a venir a Paterna, y para agradar a Agustí no sólo se ha quitado la corbata, sino que ha añadido “si el roce hace cariño, nos rozaremos más”, para a continuación prometerle un nuevo museo en el Molí del Testar.
Justo cuando Rus acababa de decir a los medios que lo que les sobra a las diputaciones son los museos. ¿Lo entienden?, yo sí.

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