La magia de la Navidad

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    Hola amigos: ya estamos en Navidad tiempo de amor, de paz y de solidaridad.

    Una solidaridad, convertida en una hermosa luz que el Niño Dios nos manda desde su humilde portal,  para que podamos ayudar a los demás.

     

    Hay mucha gente sola, enferma y pasando muchas necesidades. A todas esas personas les deseo de todo corazón, que todos sus problemas se solucionen lo antes posible.

    Estoy segura que los milagros existen, por eso les pido que nunca alejen su alma de la magia de la Navidad. Como todos sabéis, hay mucha gente ayudando al niño enfermo Luhay. Y, como es Navidad, le he compuesto este poema para él y para todos sus familiares. Estoy segura que algún día conseguirá poder vencer esta dura enfermedad. También quiero aprovechar este espacio para desearles una ¡¡Feliz Navidad!!, a todos los niños enfermos, a los ancianos, a los que están solos y pasan hambre, a todos los que no tienen un hogar y se encuentran desamparados, y también a los que están privados de libertad. Les deseo, paz, amor y tranquilidad, que el Niño Dios os bendiga, por toda la Eternidad.  

     

    LUCHANDO POR LA VIDA        

    Es la luz de tu sonrisa 

    un bálsamo para mí,

    tu cuerpo débil y frágil

    me da aliento para sobrevivir.

    A veces, la vida es injusta

    pero aún así,

    hay que luchar, ser positivos

    y no dejar nunca de sonreír.

    Porque después de un día nublado ,

    siempre brillará el tibio Sol,

    no dudes pequeño Luhay

    que Dios está a nuestro lado

    y es Él, quien guía nuestro corazón.

    No son fáciles las cosas

    ¿quién lo dijo que lo son?,

    pero nunca hay que perder la esperanza

    porque el día que la perdamos,

    se nublará nuestra razón.

    Hay, campos llenos de flores

    repletos de almendros en flor, 

    y el cielo está tan lleno

    de estrellas y de luceros

    que a veces,

    nos deslumbran con su resplandor.

    Hay tantas, y tantas cosas

    por las que vivir y luchar,

    que yo te pido querido niño

    que nunca pierdas tu sonrisa,

    tu fortaleza, y tu maravillosa bondad.

    Y, montado en tu caballo de hierro   

    cabalgando por la vida,

    estoy segura,

    que el Señor con su benevolencia

    conseguirá curarte algún día

    esa terrible enfermedad.

    Mientras tanto ángel mío

    no nos prives,

    de la luz de tu sonrisa

    porque el día que lo hicieses

    en nuestra alma,  

    sólo habría soledad y penumbra.

    Porque no sé si sabrás

    querido Luhay

    que tú, sin saberlo, ya eres

    una parte importante de mi vida,

    una vida que vas a llenar

    ¡de esperanza y de alegría!.

    Te quiere: Karmen.

     

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