Luhay quiere caminar

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Su familia pone huchas por los comercios paterneros con el fin de recaudar fondos para financiar un costoso tratamiento
 
Luhay Santamaría tiene siete años y un problema neuromuscular le impide moverse y expresarse con normalidad, como cualquier otro niño de su edad. Luhay tiene físicamente muchas limitaciones. No puede hablar, ni caminar solo, ya que necesita un andador especial, pero su sonrisa deja claro que tiene ganas de luchar por evolucionar y seguir adelante.

 

Durante años este joven paternero ha recibido terapias especializadas en diferentes centros que le han permitido mejorar su movilidad, pero se trata de tratamientos muy costosos, que en principio no cubre la Seguridad Social. Ahora, con su padre desempleado, a su familia le resulta mucho más complicado poder hacer frente a los gastos y por ello han tenido la idea de repartir huchas por algunos comercios de la localidad para que los vecinos que quieran colaborar con la evolución del pequeño hagan su aportación y también se pueden poner en contacto con ellos a través del 697457426.
Tras mejorar considerablemente con una terapia que siguieron en Cantabria y que ha controlado sus ataques de epilepsia, sus padres, Agustina y Paco, confían en que el trabajo de los médicos puede ayudarle a caminar e incluso a hablar. Ahora su objetivo está en que su hijo pueda recibir un tratamiento en Galicia, cuyo coste podría llegar a los mil euros mensuales y sería durante cerca de seis meses.Se trata de una técnica basada en el uso de hormonas de crecimiento,  que ofrece la Fundación Foltra y que aún está dando sus primeros pasos, pero a la que se aferran sus familiares como una posibilidad muy esperanzadora de que su hijo salga adelante, ya que confían en los buenos resultados que han tenido otros pacientes.
Luhay también ha practicado durante meses una terapia a caballo, ya que según cuenta su madre, le ayuda mucho a trabajar el equilibrio. “El problema es que cada sesión cuesta 50 euros y ahora con mi marido en el paro no nos lo podemos permitir”, señala Agustina, que también destaca como curiosidad que su hijo es un apasionado del cocinero Karlos Arguiñano y que no se pierde ninguno de sus programas.
Sus padres recuerdan que Luhay nació siendo un niño sin ningún problema, pero que tras una operación de estómago a los 21 días de nacer “nada volvió a ser como antes”. “Con menos de un añito nos decían que se iba a morir muy pronto, pero sus ojos me decían que no y ha evolucionado mucho. Nunca perderé la esperanza porque él quiere caminar y si él quiere ahí estaremos para ayudarle. El problema es que tiene que haber dinero por delante y no tenemos”, explica Agustina, que mantiene un gran coraje y esperanza.
 

 

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