Varios centenares de vecinos de La Coma piden un barrio en convivencia

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Los últimos acontecimientos en el barrio de La Coma y los recortes de las administraciones han movilizado al barrio que ha querido demostrar su unión por favorecer la convivencia. El 15 de febrero varios centenares de vecinos sacaron sus pancartas y se manifestaron por las calles de La Coma. 

 

Educación, trabajo, vivienda y convivencia fueron los temas en los que se centró la protesta. “Los niños somos una inversión, no un gasto”, “Queremos trabajar” o “Por un barrio en paz” son algunos de los lemas que se podían leer entre las decenas de pancartas que se desplegaron. 
“Nos concentramos esta tarde aquí porque queremos levantar la voz bien alto en nuestro compromiso por seguir apostando por la convivencia en el barrio, respetando lo que ya tenemos y exigiendo al mismo tiempo mayores inversiones que nos ayuden a seguir creciendo”, destacaron en el manifiesto que prepararon los vecinos. 
Bajo estas premisas, han reclamado a las administraciones que deben ser ágiles y estar coordinadas entre sí, que se continúen rehabilitando las viviendas y que no se degrade el entorno del barrio. Evitar los recortes en limpieza y una mayor inversión en servicios y programas de intervención en actividades extraescolares para niños y jóvenes, así como para servicios sociales son otras de las reivindicaciones que se realiza la asociación de vecinos y entidades del barrio de La Coma.
La historia y la vida del barrio de la Coma se ha ido forjando a lo largo de estos años con el esfuerzo y el buen hacer de sus vecinos y vecinas, y de todos aquellos que de una o de otra manera han contribuido y están contribuyendo a que este barrio siga evolucionando y mejorando. 
 
DURO TRABAJO CONJUNTO
Gracias a la fuerte inversión y el trabajo coordinado de vecinos, administraciones y profesionales, durante estos últimos  20 años, las deficiencias estructurales del barrio, que empezó siendo marginal y marginado, se encontraban en un proceso bien encaminado para poder superar las dificultades y adversidades de la realidad del barrio. La llegada de los colegios e instituto, la cooperativa, la asociación de vecinos, las fiestas…ayudaron a favorecer la cohesión del barrio.
Durante las últimas semanas, los actos vandálicos que se han sucedido en el barrio ayudan a echar por tierra esa imagen de un barrio en positivo por el que durante tantos años se ha luchado. Por eso, los vecinos salieron a la calle para rechazar cualquier forma de violencia, el vandalismo, los robos y las agresiones y apostar por un barrio en  paz, habitable y solidario.
“Más que nunca, nos volvemos a unir para seguir construyendo nuestro barrio, conscientes de nuestra historia y de lo que nos ha costado conseguir lo que tenemos. Conscientes que con la actual crisis sumada a los recortes sociales se está produciendo un aumento de situaciones de peligro de exclusión y pobreza en centenares de familias”, destacaron.
En La Coma el desempleo alcanza el 70% y hay muchas familias sin ningún tipo de ingreso económico, por lo que no pueden hacer frente a los pagos diarios como el alquiler, el agua, la luz o el gas e incluso hay muchas familias que tienen graves dificultades para comer. 
Por ello, ante la posibilidad de que La Coma vuelva a ser un barrio marginal y marginado, vecinos y asociaciones han decidido dar un paso al frente para cuidar todo lo que se ha conseguido en el barrio. 
“Ahora más que nunca el barrio (vecinos-as, profesionales, asociaciones) debe permanecer unido para no retroceder en lo que hemos conseguido y no tirar a la basura tanto esfuerzo y tanta inversión realizada y caer de nuevo en la marginalidad”, añaden. 

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